Ducha niños

La importancia de la higiene corporal y dental en los niños, trucos para padres

La piel comunica el interior de nuestro organismo con el ambiente. Actúa como barrera protectora para que los virus y las bacterias no entren al interior de nuestro cuerpo y ejerce, entre otras, la función reguladora, manteniendo nuestro cuerpo a una temperatura aproximada de 36,5 º C. Por eso es importante que tu pequeño esté bien aseado para evitar enfermedades provocadas por agentes externos. A continuación, te damos una serie de consejos sobre el baño y la limpieza dental.

La suciedad, el sudor, etc., favorecen el crecimiento de bacterias que son las responsables de ese mal olor que producimos. Por tanto, para prevenir problemas en la piel y enfermedades causadas por una higiene inadecuada es importante duchar al pequeño al menos una vez al día con agua y jabón y utilizar una esponja propia para frotar bien.

Es importante pararnos un poco más en los pies y no olvidar frotar bien entre los dedos, para evitar que se generen hongos. Después de una buena ducha toca secarse bien y repasar de vez en cuando las uñas de las manos, los pies y los oídos favoreciendo así una buena higiene en los mismos.

No hay que olvidar que las manos son la parte del cuerpo que más está en contacto con microbios por lo que será también la parte que más tendremos que lavar y que lo más higiénico es secarlas con un pañuelo o papel desechable.

Es bueno que se generen hábitos de higiene en el pequeño: la hora del baño, lavarse los dientes después de cada comida…

El motivo de cepillarse los dientes tres veces al día, después de las comidas principales (desayuno, comida y cena) es para eliminar la placa bacteriana cuya actividad más nociva se produce justo después de comer.

Tenemos que cepillar siempre las tres caras de los dientes, es decir la cara que vemos cuando alguien sonríe, la de detrás que es la que nos tocamos con la lengua y la que corta o mastica los alimentos.

El cepillado de los dientes no tiene por qué ser fuerte ni doloroso. Es importante hacerlo suavemente y sin dañar sus encías. Repetir varias veces y cepillar también la lengua.

El cepillo, una vez que hemos terminado, se enjuagará bien y lo dejaremos en un lugar aireado y en posición vertical para que se seque.

¡Esperamos que os sirvan estos consejos! Para fomentar que tu pequeño consiga estos hábitos por sí solo, en torno a los 4 años, tienes la guía de desarrollo personalizada de PHPRO (www.phpro.es) con consejos para lograr este hito en “autoayuda”. ¡Un saludo! =)

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