Imagen del niño integrado en el exoesqueleto golpeando el balón.

Un pequeño paso para el exoesqueleto, un gran paso para la humanidad

La pasada semana vivimos un momento histórico durante la ceremonia de inauguración del Mundial de Brasil: el saque de honor fue realizado por un parapléjico armado con un prototipo de exoesqueleto.
El acto de inauguración del Mundial de Brasil anunciaba una sorpresa mayúscula cuando se supo que un persona con discapacidad realizaría el saque de honor del campeonato. Todo ello iba a ser posible gracias al proyecto Walk Again (ver VÍDEO), comandado por el ingeniero especializado en neurociencia, Miguel Nicolelis.

El padre de la idea, aunque brasileño, ha desarrollado el prototipo en la Universidad de Duke contando, eso sí, con la financiación de un gobierno de Brasil harto de que a su país sólo se le reconozca por el fútbol y la samba.

La tecnología del exoesqueleto emula el sistema nervioso humano. El joven Juliano Pinto, un brasileño de 29 años que había testeado como voluntario el artilugio, tuvo que enfundarse un aparato de unos 70 kilos de peso y casi 1,80 metros de alto que conecta el cerebro con los engranajes que sirven de piernas y pies. Concretamente, el paciente se colocó un casco con 32 electrodos por el que se transmite las ondas cerebrales a una computadora que carga en una mochila. Cuando el voluntario piensa en levantarse, el ordenador que lleva incorporado identifica la señal emitida por su cerebro y pone en marcha el robot. Mientras camina, otros sensores bajo los pies sienten el suelo y envían señales vibratorias a los brazos. La idea es que, a fuerza de usar este sistema, el voluntario acaba identificando esa vibración con la sensación de pisar el suelo.

La elección de voluntarios jóvenes no es casual. Cuanto más joven es un paciente más capacidad de adaptación cerebral tras un accidente tiene. Así, los voluntarios de menor edad tendrían más facilidad para aprender a manejar el exoesqueleto, tanto en las simulaciones de realidad virtual previas como con la máquina real.

Con esta noticia se comprueba la importancia y los beneficios que los avances en neurociencia pueden aportar a la sociedad y concretamente a las personas con algún tipo de discapacidad. En PHPRO creemos firmemente en esta idea y es por eso que todo nuestro proyecto se fundamenta en esta materia.

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